sábado, 24 de noviembre de 2012

Marc Chagall

"Un buen ser humano puede ser, como es sabido, un mal artista. Pero quien no sea un gran hombre y por ello un buen hombre no será nunca un verdadero artista."
Marc Chagall

jueves, 22 de noviembre de 2012

sábado, 1 de septiembre de 2012

Soplando

sábado, 11 de agosto de 2012

Primeras melodías de la vida

En el principio era el ritmo. El pulso uniforme de la sangre que circula por el cuerpo de la madre, el flujo y reflujo de su respiración, la hondura del vientre, los ruidos roncos, el gorgoteo de los movimientos de líquidos dentro del útero, y en primer plano, casi ahogando al resto, el incesante galopar del corazón materno.
Transcurrió el tiempo, en este mundo donde aún no existía el concepto de tiempo, y entonces, un día, surgió un nuevo sonido: el gorjeo agudo de la risa de una mujer, al que al instante siguió el sonido de otra voz, esta más grave y más distante, pero potente en su efecto de todos modos. Después, quién sabe cuántos minutos, horas o días más tarde, una vibración musical, exquisita, atravesó la pared del útero. El sonido estaba hecho por un violín, y creaba una vibración electrizante, la sensación de algo totalmente nuevo. Una riada de otros sonidos siguieron al primero, algunos dolorosamente fuertes, algunos sublimes, algunos casi inaudibles, cada uno un eslabón de una cadena de oro que llevaba al mundo exterior a la criaturita que ya escuchaba activamente…
(Don Campbell)

viernes, 20 de julio de 2012

domingo, 11 de marzo de 2012

Félix Remón

P. Félix Remón
Fue mi profesor de música desde los 8 años. Le recuerdo con muchísimo cariño, a pesar de ser una persona severa, muy exigente. Tuve la suerte de recibir sus consejos, ir a sus clases y observar la intensidad con la que vivía la música.

Escribió: "… de lo único que me siento orgulloso es de que he hecho aflorar en muchos niños el arte musical que llevaban dentro…"

martes, 6 de marzo de 2012

Genial Milhaud

sábado, 28 de enero de 2012

La Fábula del pescador flautista




Un pescador que sabía tocar la flauta, cogiendo las flautas y las redes, se fue al mar, e instalado en el saliente de una roca se puso primero a tocar, creído que ante la dulce melodía los peces saldrían por sí mismos. Y como después de mucho esforzarse al fin nada consiguió, dejando las flautas, cogió el esparavel, lo tiró al agua y pescó muchos peces. Al dejarlos caer de la red en la orilla, como los viera saltar, dijo: "Bichos idiotas!, cuando yo tocaba la flauta no bailabais y ahora que lo dejé, lo hacéis."

La fábula es oportuna para los que hacen las cosas a destiempo.

viernes, 13 de enero de 2012

La Fábula del cabrito y el lobo flautista


Un cabrito rezagado del rebaño, era perseguido por un lobo. Volviese el cabrito y dijo al lobo: "Seguro estoy, lobo, de que soy ración tuya; pero para no morir indignamente toca la flauta para que baile". Al ponerse a tocar la flauta el lobo y el cabrito a bailar, los perros, que lo oyeron, se pusieron a perseguir al lobo. Y el lobo, volviéndose, dijo al cabrito: "Me está bien empleado porque yo, que soy el carnicero, no tenía que haberme metido a imitar a un flautista."

De este modo, quienes obran sin considerar las circunstancias, pierden incluso lo que tienen entre manos. (Esopo)

sábado, 7 de enero de 2012

… lo que gana el ingenio con el arte




El Tordo flautista

Era un gusto el oír, era un encanto,
a un Tordo, gran flautista; pero tanto,
que en la gaita gallega,
o la pasión me ciega,
o a Misón le llevaba mil ventajas.

Cuando todas las aves se hacer rajas
saludando a la aurora
y la turba confusa, charladora,
le canta sin compás y con destreza
todo cuanto le viene a la cabeza,
el flautista empezó: cesó el concierto;
los pájaros, con tanto pico abierto,
oyeron en un tono soberano
las folías, la gaita y el villano.

Al escuchar las aves tales cosas,
quedaron admiradas y envidiosas;
los Jilgueros, preciados de cantores,
los vanos Ruiseñores,
unos y otros corridos,
callan entre las hojas escondidos.
Ufano el Tordo grita; "¡Camaradas,
ni saben ni sabrán estas tonadas
los pájaros ociosos,
sino los retirados estudiosos!
Sabed que con hábil zapatero
estudié un año entero:
él, dale que le das a sus zapatos,
y alternando silbábamos a ratos.
En fin, viéndome diestro,
"vuela al campo -me dice mi maestro-
y harás ver a las aves de mi parte
lo que gana el ingenio con el arte."


Félix María Samaniego