sábado, 19 de febrero de 2011

Apuntes sobre el sonido: la intensidad

Es la cualidad que permite percibir un sonido más fuerte o más débilmente, lo cual depende, en razón directa, de la amplitud de la onda sonora. Es decir, si al pulsar la cuerda de una guitarra lo hacemos aplicando con el dedo mucha fuerza, cambiará la intensidad del sonido (fuerte/débil) y no la altura (grave/agudo), ya que la afinación y, en definitiva, el número de sus vibraciones permanecerán invariables; lo que cambiará es el tipo de onda, que será de una amplitud de vibración variable, con lo cual se crearán diversas presiones en el aire, traducidas finalmente en cambios de intensidad. La potencia y la presión sonora son magnitudes que modifican en cierto modo la intensidad.
La percepción de la intensidad es producto de la subjetividad de cada individuo. En música, la intensidad de los sonidos que deben ser interpretados se establece mediante los llamados signos dinámicos, como son p (piano), pp (pianissimo), f (forte), ff (fortissimo), crescendo, diminuendo, etc., que no indican sino el grado de potencia, o intensidad sonora de cada nota o línea melódica.
La unidad acústica que expresa los niveles de intensidad de un sonido es el decibelio (dB); así, mientras una orquesta puede abarcar un nivel de intensidad sonora comprendida entre los 20 dB y los 100 dB (en función de que esté sonando en pianissimo, mezzoforte, fortissimo, etc.), el piano posee una dinámica situada entre los 60 y los 100 dB; el órgano, entre 35 y 110 dB; el violín, entre 42 y 95 dB y la trompeta de 55 a 95 dB.
La intensidad es una de las cualidades del sonido que más dificultades plantea en la ejecución con Flauta de Pico. Aunque las diferencias sonoras entre un ppy un ff puedan llegar hasta 60 Db., la mayoría de instrumentos no son capaces de tal margen dinámico (Pierce). El sonido de la flauta es, en general, suave, lo que constituye una de sus características principales, y llega a niveles tan imperceptibles en pp de 30 Db. Incluso algunas flautas asiáticas tienen el bisel en la parte posterior del instrumento para apianar aún más su sonido.

El registro es sinónimo de extensión sonora de los instrumentos, esto es, de la relación de orden cuantitativo de las alturas en la escala sonora que un determinado ejemplar es capaz de emitir; así, decimos que un oboe -y sólo es un ejemplo-, cuando inicia una escala ascendente, partiendo desde su sonido más grave, itinera por el registro grave, para llegar al registro medio y culminar en el agudo. En algunos instrumentos, estos registros tienen denominacion propia; así, en el clarinete, el registro grave recibe el nombre de chalumeau, mientras que el agudo es llamado clarín.
Respecto al fenómeno de la formación del sonido en la flauta, la explicación más aceptada es la que indica que la corriente de aire soplada choca contra la arista del bisel del instrumento y se bifurca: una parte sale al exterior y el resto se arremolina dentro del tubo entrechocando con las paredes; cada remolino es un impulso que se comunica a la columna de aire del interior del tubo y se amplifica, haciéndola vibrar a ella y al yubo mismo. Como la corriente es contínua, la frecuencia se mantiene y los impulsos se suceden con persistencia, consigiendo así un sonido entonado y estabe. Su estructura tubular actuaría como resonador cuya frecuencia de resonancia se controlaría abriendo o cerrando los distintos agujeros.
En la práctica instrumental del s. XVI, existió la convención de utilizar instrumentos de fuerte sonido (haut) para tocar al aire libre (chirimías, cornetos, sacabuches, bombardas, etc.), mientras que los de sonido más suave (bas) como violas de gamba, laúdes o flautas de pico eran destinados a la ejecución en espacios cerrados y de menores dimensiones.
La principal ventaja de la Flauta de Pico sobre otros instrumentos parecidos, como la flauta de 6 agujeros, consiste en que la flauta de pico que tiene 8 agujeros permite tocar la 2ª octava tan suavemente como la grave, gracias a la apertura parcial del pulgar posterior (que facilita la producción del 2º armónico), razón por la que probablemente, en la Europa del s. XIV, la flauta de pico ganó terreno a otros modelos de flautas sin este agujero posterior; de este modo aumentó su capacidad expresiva y consiguió imitar con más facilidad la ejecución de los cantantes y sus recursos técnicos. A pesar de esto, la presión del soplo no es constante en los distintos registros del instrumento; Ganassi, en la Fontegara describió en 1535 tres registros distintos con intensidades de soplo distintas. Ahora, gracias a los avances tecnológicos, las mediciones efectuadas muestran cómo la presión de soplo en la flauta varía según la nota que ejecutar; así por ejemplo, en una flauta contralto, el fa 3 necesita 100 New./m2 mientras que las notas más altas (fa 5, por ejemplo) -en sobresoplado- necesitarán una presión 5 veces mayor: 500 New./m2. En general, el soplo de la flauta de pico resulta bastante natural (Minguet).